miércoles, 10 de junio de 2015

Sociedad robotizada, pereza y mente en reposo. Aspirante a estudiante de Matemáticas en la UNADEM. Propedéutico. Actividad 2. Eje 4.


Sociedad robotizada, pereza y mente en reposo

Aspirante a estudiante de Matemáticas en la UNADEM.
Propedéutico. Actividad 2. Eje 4.

1.     Introducción
En este ensayo reflexionaremos sobre las razones que tiene el ser humano para construir robots. Exponemos el debate en torno a la idea de que los robots surgen para aliviar el trabajo, pero en vez de beneficiar a toda la sociedad, solo benefician a una parte de ella, generando entonces un problema social en vez de resolverlo. Por otro lado, el deseo de pereza sobre el trabajo físico, que lleva –según nosotros- a la construcción de robots, se extrapola hacia el trabajo mental y entonces la ciencia, la industria y en general la gente piensa en robots que hagan por el ser humano la tarea de pensar. Planteamos que –afortunadamente o no—eso no es posible, como consecuencia del teorema de Gödel, sin embargo, aun cabe debate al respecto. Si las máquinas llegaran a pensar, ¿podrían ocasionar el mismo problema que han generado los robots al facilitar el trabajo físico? Planteamos que sí, sería un problema que ya han vaticinado los principales escritores de ciencia ficción. Un mundo de robots pensantes, quizá no sería el mundo que todos quisiéramos habitar.
Primero discutimos el concepto de pereza en la economía, su necesidad y su relación con la existencia del trabajo robotizado. Posteriormente exponemos la semejanza de la evitación del trabajo físico con la del trabajo mental. Y por último, las consecuencias en las que se caería de evitar el trabajo mental.

Punto de partida:
Hay ciertas tendencias en la comprensión del mundo robótico, que están muy difundidas y pueden o no ser ciertas. Renato Gómez (1999), nos plantea en su artículo una visión que pareciera un tanto simple de la realidad actual. En 1999, fecha en que se escribió el artículo, ya existían robots que hacían tareas que el autor muestra como futuristas, como la activación por voz. El autor muestra uno de los grandes problemas de la robótica que es si los robots pueden pensar y sentir, lo cual, sigue siendo un punto de debate. Y por último, nos plantea si el mundo con robots será mejor que el actual y si ayudará realmente al progreso. Esos tres ejes son importantes para la discusión de la robótica y se pueden abreviar como sigue. 1) Hasta donde puede ser un robot, 2) ¿Pensar es una función viable para un robot?, 3) ¿El mundo robotizado será mejor para el humano?. Estas preguntas queda implícitas y en parte explicitas en nuestra discusión.

2.     El robot y la pereza

Elogio de la pereza
Aunque siempre es bien vista la persona trabajadora, existen voces disidentes. Bertrand Rusell (1932) ve que gracias a la automatización pueda llegar un mundo en el que todos trabajen un máximo de 4 horas siempre y cuando, todos descansen y no haya alguien que sea subsidiado por el trabajo ajeno.  Paul Lafargue también llama la atención sobre la importancia de la pereza y como existe diferencia entre la cultura sajona y la hispana al respecto. Y sostiene que “en la sociedad capitalista, el trabajo es la causa de toda degeneración intelectual, de toda deformación orgánica”.
Con tal marco de referencia, parece fácil aceptar que la robótica es indispensable en el mundo para que el humano pueda descansar. Sin embargo, no todo sale bien siempre…

Filosofía robótica
La robótica es una de las disciplinas donde la literatura ha tenido mayor influencia. El escritor Carel Kapek, acuñó el término robot en 1921, que en eslavo significa esclavo, como puede comprobarse al utilizar el traductor de google.










La palabra se introdujo en todas las lenguas a partir de la obra de teatro Robots Universales (https://ebooks.adelaide.edu.au/c/capek/karel/rur/complete.html). La obra comienza en una fábrica donde hay una serie de androides a los que la obra llama robots, los cuales al principio trabajan sin problemas para los humanos, pero luego hacen una rebelión y extinguen a la especie humana. Esta visión, como suele ocurrir en la literatura, es completamente lógica. Se discute sobre la posibilidad de los robots pensantes, sin embargo se olvida lo fundamental, si el modelo fuera tan bueno como imitar el origen de la inteligencia humana, acabarían siendo humanos, y por lo tanto, no representarían ninguna característica diferente a la de la población humana, salvo que al ser mecanizados podrían ser más inteligentes y por lo tanto dejar de ser robots e incluso esclavizar al ser humano… por ejemplo.
La literatura en el tema de la robótica y otros aspectos de la ciencia, ofrece explicaciones importantes. Siempre se ha entendido que los robots deben tener algún límite, cualquiera que este sea. En la novela de Isaac Asimov (1975)  Yo robot, que fuera llevada al cine, se establecía que había leyes de la robótica, a saber tres: Un robot no puede perjudicar a un ser humano, ni con su inacción permitir que un ser humano sufra daño; un robot ha de obedecer las órdenes recibidas de un ser humano, excepto si tales órdenes entran en conflicto con la primera ley; un Robot debe proteger su propia existencia mientras tal protección no entre en conflicto con la primera o segunda ley. Se aprecia la amenaza que representa la simple idea de un ser humano artificial que pudiera revelarse. Esto es porque siempre se piensa en que ha de esclavizársele. Hay muy pocas versiones literarias de historias de robots donde estos no sean esclavizables, una de ellas es Helen O’Loy de Lester del Rey Pero comúnmente no se muestran como creados para ser felices o para platicar con el ser humano de los temas trascendentes de la vida. Aquí se vislumbra la paradoja robótica: el origen de la inteligencia está en la libertad, pero el ser humano busca robots para esclavizarlos.  Esto desde las caricaturas inofensivas, hasta las complejas novelas y los ensayos de inteligencia artificial.


Robotina. Personaje de la caricatura de los años 70
Los supersónicos. Era una esclava de la familia.

Origen real de la idea
Aunque la palabra sea relativamente nueva, no lo es el concepto, que surge mucho antes. Algunos consideran a Al Jazari (1974) el ingeniero de robots más antiguo, que dibuja una serie de mecanismos a los que hoy llamaríamos robots. Hay otras referencias como una gallina robot y otros artefactos con cierto grado de robotización desarrollados durante la edad media, que recoge en su libro Callejo (2006). Quizá pudo haber muchos otros hallazgos tecnológicos que no pudieron sobrevivir debido a los “bibliocaustos” que exterminaron el 90% de los libros y el restante quedó custodiado por el vaticano. En estas condiciones pareciera que no hubo evolución intelectual durante 2000 años, pero aunque sí la hubo, despareció la mayor cantidad de rastros de ella. La verdad es que el deseo de máquinas similares al ser humano, parecidas a los androides y a los ciborgs, es muy antigua.


Gráfica de un robot, tomado del libro de Al Jazari

Técnicamente, qué es un robot
Se deja ver de los ejemplos anteriores, que un robot es una máquina orientada a tareas comúnmente humanas. Pero eso no resuelve mucho. Por ejemplo, ¿una vending mahchine es un robot? ¿O un cajero automático? Finalmente, hacen tareas humanas. Para profundizar en el concepto, veamos primero que hay robots de distintos tipos. Un robot industrial es programable, con movimiento y dispositivos especiales. En cambio uno inteligente puede aprender en ambientes cambiantes. Por ejemplo, el robot industrial en una fábrica seguirá las instrucciones que tiene almacenadas. Si se
termina el material y no está programado para detenerse ante eso, seguirá sus tareas. En cambio uno inteligente, sabrá que ha ocurrido. Lo relevante es si cambia la situación, el robot sabe qué hacer. El ser humano toma decisiones nuevas y un robot busca imitar esa realidad. Ante todo, un robot es un modelo del ser humano, que imita sus funciones motrices. Pero como todo modelo, solo puede replicar algunas características, de lo contrario, sería el mismo objeto.
El humano, aprende de lo viejo para nuevas situaciones, eso es la autonomía. Y siempre tiene posibilidad de elegir, lo que Santo Tomas llamó libre arbedrío. Sin embargo, los niveles de sofisticación tecnológica hacen posible que cada vez los robots se asemejen más al ser humano, y esto plantea códigos éticos semejantes al que planteaba Asimov en su Yo Robot, pero con mayor nivel de investigación, por eso ha surgido la roboética o ética computacional (Gomila, s/f). Hay robots que tocan instrumentos musicales tan bien como un ser humano (https://www.youtube.com/watch?v=EzjkBwZtxp4) o los AIBO diseñados por SONY que toma decisiones y juega e incluso ente dos aibos pueden conversar (VIlarrolla, 18)



Tomado del libro Palabra de Robot.

Han aprendido a platicar entre ellos, pero ¿Qué pasa cuando alguien los incorpora a un nuevo concepto? Han aprendido a leer música por lo que les pueden tocar una nueva melodía, pero que pasa cuando un público les pide otra melodía, o si el público está enojado y no le aplauden, ¿sabe tomar decisiones el robot? ¿Cómo interpreta los millones de posibilidades de aprendizaje que tienen los seres vivos, incluso los menos evolucionados? ¿Tiene capacidad de almacenar lo que millones de años de evolución biológica han permitido construir en el cerebro? La capacidad de los AIBO es muy relativa pues no tienen capacidad de simbolizar, por ejemplo, cuando ven una rueda que gira le dicen pelota, pero si esa rueda no gira, y un niño llora por ella, no pueden simbolizar el hecho, no pueden sentir empatía por el niño ni deseo por la pelota, tampoco generar millones de operaciones necesarias para reconocer un hecho que los humanos consideramos muy simple. La capacidad de elección, depende de la historia personal y como se transforma en códigos éticos y lógicos. Como sostiene Savater (2010) el comportamiento similar de unas hormigas que defienden su hormiguero no es comparable con el de Héctor que defiende su ciudad, pues Héctor está consciente de ello, y no lo hace como parte de una programación biológica sino por una decisión ética. Entonces, más aún con los robots, si llegaran a tomar decisiones, estas serían finalmente decisiones programadas, por lo tanto no tendrían la “programación” que al ser humano le dan las malas decisiones, las caídas, los descalabros y los golpes de la vida. 
Vemos que es difícil la definición. Así que se requiere echar mano de la ingeniería. Las características que debe tener un robot desde el punto de vista tecnológico, para ser considerado como son:
a.       Potencia. Es decir un robot debe poderse mover o gastar energía para generar trabajo en la concepción física del mismo.
b.      Inteligencia. Debe tomar decisiones aunque sean limitadas y programadas.
c.       Control. Debe ser predecible su actuar.
d.       Actuadores. Es decir dispositivos para transformar energía de un tipo a otro. Eléctrica en mecánica, cinética, etc.
e.      Sensores. Debe contar con dispositivos para obtener información del medio.
Por el acrónimo que generan las cinco palabras los ingenieros en robótica le llaman a esas características PICAS. Ahora el problema se reduce, ¿puede un ente con PICAS llegar a pensar? ¿Puede, ya existiendo, no ser un problema para el ser humano? Todo esto parece que no depende de lo que tienen los robots, si no de lo que carecen.

Lo que no tienen los robots
Vemos que los robots tienen cinco características. Dos de ellas podrían aproximar a un robot a la parte humana, la inteligencia y el control. La inteligencia permite realizar distintas acciones, pero las limita el control. Eso es la libertad, la posibilidad de elegir acciones con cierto control, sin embargo, la inteligencia humana tiene como fuente la experiencia, según la mayor parte de los filósofos no idealistas (quienes sostienen que puede estar predeterminada). Suponiendo que se pudiera construir una máquina que pudiera pensar, entonces tendría la opción de equivocarse, es decir, de tomar decisiones erradas, por falta de experiencia quizá. Si ni siquiera, el ser humano con su inteligencia basada en experiencia puede tomar siempre decisiones correctas, ¿cómo podría llegar a eso una máquina? Si toda la serie de entramados neuronales permiten a una persona tener una referencia ética no le permiten siempre tomas decisiones adecuadas, entonces el robot tendría que tener una vida y si la tuviera, ya no tendría su existencia pues sería un humano, no una máquina. Es decir, si el modelo (robot) imita la inteligencia, es porque imitó su origen, ya que no hay otro modo de generarla en su forma absoluta.

La inteligencia no la podemos ver como algo terminado. La inteligencia se ve de distintas formas desde distintos puntos de vista filosóficos. Kant decía que la inteligencia de un individuo se medía por la cantidad de incertidumbres que era capaz de soportar, si un robot se basa en la programación, vemos que es poca la incertidumbre que ha de soportar. Los robots no tienen libre albedrío, no podrán sentir empatía o antipatía por situaciones nuevas porque no las han vivido ni han sentido el beneficio o el premio de confortación moral. Si no existen los sentidos para sentir placer, saben los psicólogos conductuales que no habrá aprendizaje. El aprendizaje requiere así, del dolor y el placer, algo de lo que está impedido un robot. Por lo tanto también está impedido del verdadero aprendizaje que es el reconocimiento de reacciones adecuadas en nuevas situaciones. El aprendizaje sobre situaciones conocidas es solo una repetición no propiamente un aprendizaje. Los teóricos del aprendizaje consideran que se aprende lo que es cercano a uno, pero un robot no tiene cercanía con nada, por lo tanto no tendrá ningún “estímulo”. El hecho de que una máquina pueda hacerse cargo de una serie de posibilidades numerables, no significa que haya aprendido, pues en cuanto llegue la posibilidad siguiente al último caso numerado, ya no sabrá que hacer. Hay máquinas que pueden dibujar personas, pero si un día, en vez de persona, le ponen en frente un ganso, quizá no sepa como dibujarlo, porque primero va a intentar buscar los ojos, las orejas, etc. Y no lo va a encontrar. Quizá está programada para dibujar también gansos, pero entonces podrá aparecerse una mosca, o una lechuga, y no sabrá que hacer, siempre habrá una situación no numerada que falta. En cambio, la persona que ha aprendido, ha tenido en su aprendizaje una serie de emociones que puede replicar y esto la puede motivar para seguir sintiendo las mismas angusitas o placeres que obtuvo durante su aprendizaje. Podrá tomar decisiones en cuanto a su dibujo. Muy probablemente sean malas decisiones y si nunca practicó a dibujar moscas, quizá le salga mal, aunque quizás bien, dependerá de su práctica. Gladwell (2011) considera que un experto se hace en 10,000 horas. Pero son 10,000 horas de adquirir emociones o frustraciones. Son 10,000 horas de estar realizando conexiones sinápticas, no de estar numerando situaciones como haría un robot. Así, los robots pueden practicar, pero en la práctica numeran nuevas posibilidades, no emociones, ni registran variaciones posibles de nuevas situaciones.

3.     El trabajo como motor de la historia

El trabajo como virtud
Hemos visto que la ingeniería robótica tiene como principio el ahorro de trabajo principalmente. También que la pereza es importante en el ser humano. La historia, ha demostrado Marx, también tiene como principal motor, el trabajo. La necesidad de que alguien ajeno haga el trabajo, ha motivado la estructuración de los sistemas económicos. Es conocida la orden divina recogida en génesis del antiguo testamento, cuando habla de la tentación y la caída: “Con el sudor de tu frente comerás tu pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste sacado. Porque eres polvo y al polvo volverás.”

Y aunque esa sea una orden dentro de al menos dos de las grandes religiones, la misma cultura que la 
ha generado, es la que la ha violado sistemáticamente, con la consecuente producción de la historia. El pasaje de la biblia del sudor de la frente, lo recoge Marx como pretexto en el capítulo VIII (La jornada de trabajo), para explicar cómo en la panadería, los obreros son sobre explotados, y su sudor alimenta más que a ellos, a sus patrones. El capitalista, bajo la visión marxista, es un hombre que se gana el pan con el sudor “del de enfrente” y no de la frente, como ordenaría La Biblia.
Pero los sistemas económicos en un panorama amplio, van y vienen, así que las formas de relacionarse de los humanos, van cambiando. La humanidad pasó por el esclavismo, servidumbre y ahora está en el capitalismo. Un pequeño resbalón la hizo pasar equívocamente por un comunismo mal comprendido que nunca se ancló bien. Pero siempre se ha movido por el sueño de alguien de que el trabajo sea hecho por otro. La visión del capitalismo actual es muy diferente a la de hace 50 años, el trabajo es más caro y más libre, así que el sueño se va transformando hacia algo mas seguro, que alguien no humano haga el trabajo. Sin embargo. La industrialización ha hecho que se pierdan empleos según muchos economistas. Desde hace algunos años se vislumbraba esa posibilidad y ahora los economistas modernos como Mc Afee y Brynjolfsson (2012) sostienen que la tendencia es a sustituir a todos los empleos básicos por robots. El cartero por el dron, el policía por el robocop, etc.
4.     
La pereza de pensamiento: de la inteligencia artificial al robot mental
Si bien las computadoras ahorran trabajo mental al ser humano. Es el tipo de trabajo que es imposible realizar para el ser humano. Copiar datos, sumarlos, procesarlos, compararlos. Los algoritmos más impresionantes de minería de datos, han sido solo posibles, gracias a la llegada de las computadoras. 

El descubrimiento del mundo mediante la geografía computarizada, sólo es posible en un mundo de computadoras.
Pero el ser humano ha ido más allá, y no solo surge el deseo de limitar el trabajo físico sino el intelectual. La inteligencia artificial es un robot mental. Quienes conciben un robot mental, estarían planteando que un robot puede no solo resolver problemas cuyas reglas han sido establecidas, sino resolverlos y tomar las decisiones.

¿Pueden pensar las máquinas?
Hay un gran debate al respecto. Mientras que el cerebro tiene una capacidad prácticamente ilimitada de almacenamiento, contrario a lo que pensaba Sherlock Holmes con su teoría del ático, según la cual, el cerebro tiene un límite por lo que no era bueno gastar la memoria en cosas irrelevantes. Realmente es al contrario, las cosas irrelevantes se conectan con cosas relevantes fortaleciendo la memoria. Para el célebre matemático Alan Turing, Para Cohen (1966), una máquina nunca podrá pensar por muchas de las razones que mencionamos arriba. Sin embargo, el célebre matemático Alan Turing con su máquina digo que demostraba para su parecer, que las máquinas podían pensar. Partía de una idea de definición por hechos, decía que una máquina sería inteligente, si podía engañar a otro de que era una mujer.

Los robots realmente pueden componer y crear, sin embargo, hasta hoy, lo hacen con las mismas reglas que los humanos, no tienen capacidad para cuestionar las reglas y violarlas, más que aleatoriamente, por lo que no están posibilitados realmente de crear, es decir, de generar combinaciones con los elementos del sistemas, que no estaban contempladas en el conjunto inicial. Por ejemplo, estas hermosas melodías, las hizo un robot: https://www.youtube.com/watch?v=o0tH_mHXR9c , también hay robots en la pintura (https://www.youtube.com/watch?v=fXI_7fUcxz0 o en la poesía (http://botpoet.com/vote/re/ ). Sin embargo, ninguna de esas obras es más expresiva que el arte hecho en serie y que a veces venden en los supermercados. Están replicando ya sea de forma determinística o probabilística las variaciones sobre un mismo tema.  Pero incluso el problema puede ser más sencillo. Las máquinas hace mucho que aprendieron a leer, pero aun no pueden leer letras deformadas, lo cual para un ser humano es de lo más sencillo.




Teorema de incompletitud
Godel demostró que cualquier teoría matemática es incompleta. Es decir, puede tener proposiciones que no sean demostrables. De este modo sería imposible que una máquina pudiera pensar.
5.     
Conclusiones
Las máquinas no pueden pensar. Sin embargo es posible que se aproximen al pensamiento humano. El uso que se les depende del nivel de evolución social y la empatía que tenga el ser humano en ese entonces.
Reflexión:
¿Por qué elegí este tema? Porque es el más cercano a las matemáticas
¿De dónde partí para empezar a escribir? De leer al respecto, distintas posiciones y tratar de dar una visión propia.


6.     Bibliografía

Asimov, Isaac. (1975) Yo robot. Colección Nebulae N.o 1 Edhasa/Ciencia Ficción Edhasa, 1975
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Callejo, Jesús. (2006). Secretos Medievales. Planeta.
Cohen, John. (1966). What is a robot?. Nature. May 7 Vol 210.
Facultad de Ingeniería. Universidad de la República de Uruguay. (s/f) Formación en ROBÓTICA EDUCATIVA para educadores Curso de Formación de Formadores. Documento PDF. https://eva.fing.edu.uy/pluginfile.php/77340/mod_resource/content/1/intro%20IA%20y%20Robotica_antel.pdf Descargado 10 del 6 de 2015.
Gladwell  Malcolm (2011). Outliers: The Story of Success. Back Bay Books.
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Gomila Antoni. (s/f) Etica para robots: retos morales al hilo de la nueva generacion de agentes autónomos. https://antonigomila.files.wordpress.com/2012/02/eticapararobots_preprint.pdf Descargado el 10 de 6 del 2015.
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Lafargue, Paul.  El derecho a la pereza. (Refutación del derecho al trabajo de 1848).
Marx, Karl. El capital. (1998) Libro I. Vol 1. El proceso de circulación del capital. Siglo XXI Editores. EL CAPITAL. LIBRO PRIMERO, VOL. 1.
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