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jueves, 11 de junio de 2015
miércoles, 10 de junio de 2015
Sociedad robotizada, pereza y mente en reposo. Aspirante a estudiante de Matemáticas en la UNADEM. Propedéutico. Actividad 2. Eje 4.
Sociedad robotizada,
pereza y mente en reposo
Aspirante a
estudiante de Matemáticas en la UNADEM.
Propedéutico.
Actividad 2. Eje 4.
1. Introducción
En este ensayo reflexionaremos
sobre las razones que tiene el ser humano para construir robots. Exponemos el
debate en torno a la idea de que los robots surgen para aliviar el trabajo,
pero en vez de beneficiar a toda la sociedad, solo benefician a una parte de
ella, generando entonces un problema social en vez de resolverlo. Por otro
lado, el deseo de pereza sobre el trabajo físico, que lleva –según nosotros- a
la construcción de robots, se extrapola hacia el trabajo mental y entonces la
ciencia, la industria y en general la gente piensa en robots que hagan por el
ser humano la tarea de pensar. Planteamos que –afortunadamente o no—eso no es
posible, como consecuencia del teorema de Gödel, sin embargo, aun cabe debate
al respecto. Si las máquinas llegaran a pensar, ¿podrían ocasionar el mismo
problema que han generado los robots al facilitar el trabajo físico? Planteamos
que sí, sería un problema que ya han vaticinado los principales escritores de
ciencia ficción. Un mundo de robots pensantes, quizá no sería el mundo que
todos quisiéramos habitar.
Primero discutimos el concepto de
pereza en la economía, su necesidad y su relación con la existencia del trabajo
robotizado. Posteriormente exponemos la semejanza de la evitación del trabajo
físico con la del trabajo mental. Y por último, las consecuencias en las que se
caería de evitar el trabajo mental.
Punto de partida:
Hay ciertas tendencias en la
comprensión del mundo robótico, que están muy difundidas y pueden o no ser
ciertas. Renato Gómez (1999), nos plantea en su artículo una visión que
pareciera un tanto simple de la realidad actual. En 1999, fecha en que se
escribió el artículo, ya existían robots que hacían tareas que el autor muestra
como futuristas, como la activación por voz. El autor muestra uno de los
grandes problemas de la robótica que es si los robots pueden pensar y sentir,
lo cual, sigue siendo un punto de debate. Y por último, nos plantea si el mundo
con robots será mejor que el actual y si ayudará realmente al progreso. Esos
tres ejes son importantes para la discusión de la robótica y se pueden abreviar
como sigue. 1) Hasta donde puede ser un robot, 2) ¿Pensar es una función viable
para un robot?, 3) ¿El mundo robotizado será mejor para el humano?. Estas
preguntas queda implícitas y en parte explicitas en nuestra discusión.
2. El robot y la pereza
Elogio de la pereza
Aunque siempre es bien vista la
persona trabajadora, existen voces disidentes. Bertrand Rusell (1932) ve que
gracias a la automatización pueda llegar un mundo en el que todos trabajen un máximo
de 4 horas siempre y cuando, todos descansen y no haya alguien que sea
subsidiado por el trabajo ajeno. Paul
Lafargue también llama la atención sobre la importancia de la pereza y como
existe diferencia entre la cultura sajona y la hispana al respecto. Y sostiene
que “en la sociedad capitalista, el trabajo es la causa de toda degeneración
intelectual, de toda deformación orgánica”.
Con tal marco de referencia, parece fácil
aceptar que la robótica es indispensable en el mundo para que el humano pueda
descansar. Sin embargo, no todo sale bien siempre…
Filosofía robótica
La robótica es una de las
disciplinas donde la literatura ha tenido mayor influencia. El escritor Carel
Kapek, acuñó el término robot en 1921, que en eslavo significa esclavo, como
puede comprobarse al utilizar el traductor de google.
La palabra se introdujo en todas
las lenguas a partir de la obra de teatro Robots Universales (https://ebooks.adelaide.edu.au/c/capek/karel/rur/complete.html).
La obra comienza en una fábrica donde hay una serie de androides a los que la
obra llama robots, los cuales al principio trabajan sin problemas para los
humanos, pero luego hacen una rebelión y extinguen a la especie humana. Esta
visión, como suele ocurrir en la literatura, es completamente lógica. Se
discute sobre la posibilidad de los robots pensantes, sin embargo se olvida lo
fundamental, si el modelo fuera tan bueno como imitar el origen de la
inteligencia humana, acabarían siendo humanos, y por lo tanto, no
representarían ninguna característica diferente a la de la población humana,
salvo que al ser mecanizados podrían ser más inteligentes y por lo tanto dejar
de ser robots e incluso esclavizar al ser humano… por ejemplo.
La literatura en el tema de la
robótica y otros aspectos de la ciencia, ofrece explicaciones importantes. Siempre
se ha entendido que los robots deben tener algún límite, cualquiera que este
sea. En la novela de Isaac Asimov (1975) Yo robot, que fuera llevada al cine, se
establecía que había leyes de la robótica, a saber tres: Un robot no puede
perjudicar a un ser humano, ni con su inacción permitir que un ser humano sufra
daño; un robot ha de obedecer las órdenes recibidas de un ser humano, excepto
si tales órdenes entran en conflicto con la primera ley; un Robot debe proteger
su propia existencia mientras tal protección no entre en conflicto con la primera
o segunda ley. Se aprecia la amenaza que representa la simple idea de un ser
humano artificial que pudiera revelarse. Esto es porque siempre se piensa en
que ha de esclavizársele. Hay muy pocas versiones literarias de historias de
robots donde estos no sean esclavizables, una de ellas es Helen O’Loy de Lester
del Rey Pero comúnmente no se muestran como creados para ser felices o para
platicar con el ser humano de los temas trascendentes de la vida. Aquí se vislumbra
la paradoja robótica: el origen de la inteligencia está en la libertad, pero el
ser humano busca robots para esclavizarlos.
Esto desde las caricaturas inofensivas, hasta las complejas novelas y
los ensayos de inteligencia artificial.
Robotina.
Personaje de la caricatura de los años 70
Los supersónicos.
Era una esclava de la familia.
Origen real de la idea
Aunque la palabra sea
relativamente nueva, no lo es el concepto, que surge mucho antes. Algunos
consideran a Al Jazari (1974) el ingeniero de robots más antiguo, que dibuja
una serie de mecanismos a los que hoy llamaríamos robots. Hay otras referencias
como una gallina robot y otros artefactos con cierto grado de robotización desarrollados
durante la edad media, que recoge en su libro Callejo (2006). Quizá pudo haber
muchos otros hallazgos tecnológicos que no pudieron sobrevivir debido a los
“bibliocaustos” que exterminaron el 90% de los libros y el restante quedó
custodiado por el vaticano. En estas condiciones pareciera que no hubo
evolución intelectual durante 2000 años, pero aunque sí la hubo, despareció la
mayor cantidad de rastros de ella. La verdad es que el deseo de máquinas
similares al ser humano, parecidas a los androides y a los ciborgs, es muy
antigua.
Gráfica de un robot, tomado del libro de Al Jazari
Técnicamente, qué es un robot
Se deja ver de los ejemplos
anteriores, que un robot es una máquina orientada a tareas comúnmente humanas.
Pero eso no resuelve mucho. Por ejemplo, ¿una vending mahchine es un robot? ¿O
un cajero automático? Finalmente, hacen tareas humanas. Para profundizar en el
concepto, veamos primero que hay robots de distintos tipos. Un robot industrial
es programable, con movimiento y dispositivos especiales. En cambio uno
inteligente puede aprender en ambientes cambiantes. Por ejemplo, el robot
industrial en una fábrica seguirá las instrucciones que tiene almacenadas. Si
se
termina el material y no está programado para detenerse ante eso, seguirá
sus tareas. En cambio uno inteligente, sabrá que ha ocurrido. Lo relevante es
si cambia la situación, el robot sabe qué hacer. El ser humano toma decisiones
nuevas y un robot busca imitar esa realidad. Ante todo, un robot es un modelo
del ser humano, que imita sus funciones motrices. Pero como todo modelo, solo
puede replicar algunas características, de lo contrario, sería el mismo objeto.
El humano, aprende de lo viejo
para nuevas situaciones, eso es la autonomía. Y siempre tiene posibilidad de
elegir, lo que Santo Tomas llamó libre arbedrío. Sin embargo, los niveles de
sofisticación tecnológica hacen posible que cada vez los robots se asemejen más
al ser humano, y esto plantea códigos éticos semejantes al que planteaba Asimov
en su Yo Robot, pero con mayor nivel de investigación, por eso ha surgido la
roboética o ética computacional (Gomila, s/f). Hay robots que tocan
instrumentos musicales tan bien como un ser humano (https://www.youtube.com/watch?v=EzjkBwZtxp4)
o los AIBO diseñados por SONY que toma decisiones y juega e incluso ente dos
aibos pueden conversar (VIlarrolla, 18)
Tomado del libro Palabra de Robot.
Han aprendido a platicar entre
ellos, pero ¿Qué pasa cuando alguien los incorpora a un nuevo concepto? Han
aprendido a leer música por lo que les pueden tocar una nueva melodía, pero que
pasa cuando un público les pide otra melodía, o si el público está enojado y no
le aplauden, ¿sabe tomar decisiones el robot? ¿Cómo interpreta los millones de
posibilidades de aprendizaje que tienen los seres vivos, incluso los menos
evolucionados? ¿Tiene capacidad de almacenar lo que millones de años de
evolución biológica han permitido construir en el cerebro? La capacidad de los
AIBO es muy relativa pues no tienen capacidad de simbolizar, por ejemplo,
cuando ven una rueda que gira le dicen pelota, pero si esa rueda no gira, y un
niño llora por ella, no pueden simbolizar el hecho, no pueden sentir empatía
por el niño ni deseo por la pelota, tampoco generar millones de operaciones
necesarias para reconocer un hecho que los humanos consideramos muy simple. La
capacidad de elección, depende de la historia personal y como se transforma en
códigos éticos y lógicos. Como sostiene Savater (2010) el comportamiento
similar de unas hormigas que defienden su hormiguero no es comparable con el de
Héctor que defiende su ciudad, pues Héctor está consciente de ello, y no lo
hace como parte de una programación biológica sino por una decisión ética.
Entonces, más aún con los robots, si llegaran a tomar decisiones, estas serían
finalmente decisiones programadas, por lo tanto no tendrían la “programación”
que al ser humano le dan las malas decisiones, las caídas, los descalabros y
los golpes de la vida.
Vemos que es difícil la
definición. Así que se requiere echar mano de la ingeniería. Las
características que debe tener un robot desde el punto de vista tecnológico, para
ser considerado como son:
a. Potencia.
Es decir un robot debe poderse mover o gastar energía para generar trabajo en
la concepción física del mismo.
b. Inteligencia.
Debe tomar decisiones aunque sean limitadas y programadas.
c. Control.
Debe ser predecible su actuar.
d. Actuadores. Es decir dispositivos para
transformar energía de un tipo a otro. Eléctrica en mecánica, cinética, etc.
e. Sensores.
Debe contar con dispositivos para obtener información del medio.
Por el acrónimo que generan las
cinco palabras los ingenieros en robótica le llaman a esas características
PICAS. Ahora el problema se reduce, ¿puede un ente con PICAS llegar a pensar?
¿Puede, ya existiendo, no ser un problema para el ser humano? Todo esto parece
que no depende de lo que tienen los robots, si no de lo que carecen.
Lo que no tienen los robots
Vemos que los robots tienen cinco
características. Dos de ellas podrían aproximar a un robot a la parte humana,
la inteligencia y el control. La inteligencia permite realizar distintas
acciones, pero las limita el control. Eso es la libertad, la posibilidad de
elegir acciones con cierto control, sin embargo, la inteligencia humana tiene
como fuente la experiencia, según la mayor parte de los filósofos no idealistas
(quienes sostienen que puede estar predeterminada). Suponiendo que se pudiera
construir una máquina que pudiera pensar, entonces tendría la opción de
equivocarse, es decir, de tomar decisiones erradas, por falta de experiencia
quizá. Si ni siquiera, el ser humano con su inteligencia basada en experiencia
puede tomar siempre decisiones correctas, ¿cómo podría llegar a eso una
máquina? Si toda la serie de entramados neuronales permiten a una persona tener
una referencia ética no le permiten siempre tomas decisiones adecuadas,
entonces el robot tendría que tener una vida y si la tuviera, ya no tendría su
existencia pues sería un humano, no una máquina. Es decir, si el modelo (robot)
imita la inteligencia, es porque imitó su origen, ya que no hay otro modo de generarla
en su forma absoluta.
La inteligencia no la podemos ver
como algo terminado. La inteligencia se ve de distintas formas desde distintos
puntos de vista filosóficos. Kant decía que la inteligencia de un individuo se
medía por la cantidad de incertidumbres que era capaz de soportar, si un robot
se basa en la programación, vemos que es poca la incertidumbre que ha de
soportar. Los robots no tienen libre albedrío, no podrán sentir empatía o
antipatía por situaciones nuevas porque no las han vivido ni han sentido el
beneficio o el premio de confortación moral. Si no existen los sentidos para
sentir placer, saben los psicólogos conductuales que no habrá aprendizaje. El
aprendizaje requiere así, del dolor y el placer, algo de lo que está impedido
un robot. Por lo tanto también está impedido del verdadero aprendizaje que es
el reconocimiento de reacciones adecuadas en nuevas situaciones. El aprendizaje
sobre situaciones conocidas es solo una repetición no propiamente un aprendizaje.
Los teóricos del aprendizaje consideran que se aprende lo que es cercano a uno,
pero un robot no tiene cercanía con nada, por lo tanto no tendrá ningún “estímulo”.
El hecho de que una máquina pueda hacerse cargo de una serie de posibilidades
numerables, no significa que haya aprendido, pues en cuanto llegue la posibilidad
siguiente al último caso numerado, ya no sabrá que hacer. Hay máquinas que
pueden dibujar personas, pero si un día, en vez de persona, le ponen en frente
un ganso, quizá no sepa como dibujarlo, porque primero va a intentar buscar los
ojos, las orejas, etc. Y no lo va a encontrar. Quizá está programada para
dibujar también gansos, pero entonces podrá aparecerse una mosca, o una
lechuga, y no sabrá que hacer, siempre habrá una situación no numerada que
falta. En cambio, la persona que ha aprendido, ha tenido en su aprendizaje una
serie de emociones que puede replicar y esto la puede motivar para seguir
sintiendo las mismas angusitas o placeres que obtuvo durante su aprendizaje.
Podrá tomar decisiones en cuanto a su dibujo. Muy probablemente sean malas
decisiones y si nunca practicó a dibujar moscas, quizá le salga mal, aunque
quizás bien, dependerá de su práctica. Gladwell (2011) considera que un experto
se hace en 10,000 horas. Pero son 10,000 horas de adquirir emociones o
frustraciones. Son 10,000 horas de estar realizando conexiones sinápticas, no
de estar numerando situaciones como haría un robot. Así, los robots pueden
practicar, pero en la práctica numeran nuevas posibilidades, no emociones, ni
registran variaciones posibles de nuevas situaciones.
3.
El trabajo como motor de la historia
El trabajo como virtud
Hemos visto que la ingeniería robótica
tiene como principio el ahorro de trabajo principalmente. También que la pereza
es importante en el ser humano. La historia, ha demostrado Marx, también tiene
como principal motor, el trabajo. La necesidad de que alguien ajeno haga el
trabajo, ha motivado la estructuración de los sistemas económicos. Es conocida
la orden divina recogida en génesis del antiguo testamento, cuando habla de la
tentación y la caída: “Con el sudor de tu frente comerás tu pan hasta que
vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste sacado. Porque eres polvo y al polvo
volverás.”
Y aunque esa sea una orden dentro
de al menos dos de las grandes religiones, la misma cultura que la
ha generado,
es la que la ha violado sistemáticamente, con la consecuente producción de la
historia. El pasaje de la biblia del sudor de la frente, lo recoge Marx como
pretexto en el capítulo VIII (La jornada de trabajo), para explicar cómo en la
panadería, los obreros son sobre explotados, y su sudor alimenta más que a
ellos, a sus patrones. El capitalista, bajo la visión marxista, es un hombre
que se gana el pan con el sudor “del de enfrente” y no de la frente, como
ordenaría La Biblia.
Pero los sistemas económicos en
un panorama amplio, van y vienen, así que las formas de relacionarse de los
humanos, van cambiando. La humanidad pasó por el esclavismo, servidumbre y
ahora está en el capitalismo. Un pequeño resbalón la hizo pasar equívocamente
por un comunismo mal comprendido que nunca se ancló bien. Pero siempre se ha
movido por el sueño de alguien de que el trabajo sea hecho por otro. La visión
del capitalismo actual es muy diferente a la de hace 50 años, el trabajo es más
caro y más libre, así que el sueño se va transformando hacia algo mas seguro,
que alguien no humano haga el trabajo. Sin embargo. La industrialización ha
hecho que se pierdan empleos según muchos economistas. Desde hace algunos años
se vislumbraba esa posibilidad y ahora los economistas modernos como Mc Afee y Brynjolfsson
(2012) sostienen que la tendencia es a sustituir a todos los empleos básicos
por robots. El cartero por el dron, el policía por el robocop, etc.
4.
La pereza de pensamiento: de la
inteligencia artificial al robot mental
Si bien las computadoras ahorran
trabajo mental al ser humano. Es el tipo de trabajo que es imposible realizar
para el ser humano. Copiar datos, sumarlos, procesarlos, compararlos. Los
algoritmos más impresionantes de minería de datos, han sido solo posibles,
gracias a la llegada de las computadoras.
El descubrimiento del mundo mediante
la geografía computarizada, sólo es posible en un mundo de computadoras.
Pero el ser humano ha ido más
allá, y no solo surge el deseo de limitar el trabajo físico sino el intelectual.
La inteligencia artificial es un robot mental. Quienes conciben un robot
mental, estarían planteando que un robot puede no solo resolver problemas cuyas
reglas han sido establecidas, sino resolverlos y tomar las decisiones.
¿Pueden pensar las máquinas?
Hay un gran debate al respecto.
Mientras que el cerebro tiene una capacidad prácticamente ilimitada de
almacenamiento, contrario a lo que pensaba Sherlock Holmes con su teoría del ático,
según la cual, el cerebro tiene un límite por lo que no era bueno gastar la
memoria en cosas irrelevantes. Realmente es al contrario, las cosas
irrelevantes se conectan con cosas relevantes fortaleciendo la memoria. Para el
célebre matemático Alan Turing, Para Cohen (1966), una máquina nunca podrá
pensar por muchas de las razones que mencionamos arriba. Sin embargo, el célebre
matemático Alan Turing con su máquina digo que demostraba para su parecer, que
las máquinas podían pensar. Partía de una idea de definición por hechos, decía
que una máquina sería inteligente, si podía engañar a otro de que era una
mujer.
Los robots realmente pueden
componer y crear, sin embargo, hasta hoy, lo hacen con las mismas reglas que
los humanos, no tienen capacidad para cuestionar las reglas y violarlas, más
que aleatoriamente, por lo que no están posibilitados realmente de crear, es
decir, de generar combinaciones con los elementos del sistemas, que no estaban
contempladas en el conjunto inicial. Por ejemplo, estas hermosas melodías, las
hizo un robot: https://www.youtube.com/watch?v=o0tH_mHXR9c
, también hay robots en la pintura (https://www.youtube.com/watch?v=fXI_7fUcxz0
o en la poesía (http://botpoet.com/vote/re/ ). Sin embargo, ninguna de esas
obras es más expresiva que el arte hecho en serie y que a veces venden en los
supermercados. Están replicando ya sea de forma determinística o probabilística
las variaciones sobre un mismo tema. Pero incluso el problema puede ser más
sencillo. Las máquinas hace mucho que aprendieron a leer, pero aun no pueden
leer letras deformadas, lo cual para un ser humano es de lo más sencillo.
Teorema de
incompletitud
Godel demostró que cualquier teoría
matemática es incompleta. Es decir, puede tener proposiciones que no sean
demostrables. De este modo sería imposible que una máquina pudiera pensar.
5.
Conclusiones
Las máquinas no pueden pensar.
Sin embargo es posible que se aproximen al pensamiento humano. El uso que se
les depende del nivel de evolución social y la empatía que tenga el ser humano
en ese entonces.
Reflexión:
¿Por qué elegí este tema? Porque
es el más cercano a las matemáticas
¿De dónde
partí para empezar a escribir? De leer al respecto, distintas posiciones y
tratar de dar una visión propia.
|
6.
Bibliografía
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Edhasa/Ciencia Ficción Edhasa, 1975
Brynjolfsson Erik, McAfee Andrew. (2012). Race Against the Machine: How
the Digital Revolution is Accelerating Innovation, Driving Productivity, and Irreversibly
Transforming Employment and the Economy. Digital Frontier Press
Callejo, Jesús. (2006). Secretos Medievales. Planeta.
Cohen, John. (1966). What is a robot?. Nature. May 7 Vol
210.
Del Rey, Lester. Helen O’Loy. http://190.186.233.212/filebiblioteca/Ciencia%20Ficcion%20-%20Fantasia%20-%20Terror%20-%20Policiales/Lester%20del%20Rey%20-%20Helen%20Oloy.pdf
Descargado 10 del 6 de 2015.
Facultad de Ingeniería. Universidad de la República de
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Formación de Formadores. Documento PDF. https://eva.fing.edu.uy/pluginfile.php/77340/mod_resource/content/1/intro%20IA%20y%20Robotica_antel.pdf
Descargado 10 del 6 de 2015.
Gladwell Malcolm (2011).
Outliers: The Story of Success. Back Bay Books.
Gómez Herrera Renato. (1999) La Inteligencia Artificial,
hacia donde nos lleva. Revista ¿Cómo ves? UNAM. Num. 2.
Gomila Antoni. (s/f) Etica para robots: retos morales al
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Descargado el 10 de 6 del 2015.
Ibn al-Razzaz aI-Jazar.
(1974). The Book of Knowledge of Ingenious Mechanical Devices. D. Reidel
Publishing Company
Lafargue, Paul. El
derecho a la pereza. (Refutación del derecho al trabajo de 1848).
Marx, Karl. El capital. (1998) Libro I. Vol 1. El proceso de
circulación del capital. Siglo XXI Editores. EL CAPITAL. LIBRO PRIMERO, VOL. 1.
Rivero Mercedes, Hernandez David, De Ceunca Luis, Murcia
Albero, Broncano Fernando, Garcia Carlos, Avila Alberto, de la Flor Fernando,
Pedraza Pilar. (2012) De Prometeo a
Frankenstein. Autómatas, ciborgs y otras criaturas más que humanas. Ediciones
Evohé
Russel Bertrand. (1932) El elogio de la osciocidad. http://www.alcoberro.info/pdf/russell3.pdf
Descargado el 10 del 6 de 2015.
Savater Fernando. (2010). Ética para Amador. Ariel.
Vilarroya Oscar. (2006). Palabra de robot. Sin fronteras
Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada.
viernes, 29 de mayo de 2015
Mapa conceptual de la lectura
Este mapa correspnde a la lectura
Sierra Pérez, Jorge Hernán (s/f) APRENDIZAJE AUTÓNOMO: EJE ARTICULADOR DE LA EDUCACIÓN VIRTUAL. (s/e)
Sierra Pérez, Jorge Hernán (s/f) APRENDIZAJE AUTÓNOMO: EJE ARTICULADOR DE LA EDUCACIÓN VIRTUAL. (s/e)
martes, 5 de mayo de 2015
¿Qué es un estudiante en línea?
Resumen del texto ¿Qué es un estudiante en línea?
Referencia:
UnADM (s/f). Curso Propedéutico para el Aprendizaje Autogestivo en un
Ambiente Virtual Eje 1. AVA y herramientas tecnológicas Universidad Abierta y a Distancia de México Bajado
el 4 de mayo de 2015. Formato PDF. (Pp. 69-72)
El documento
explica la diferencia entre un alumno de educación presencial y tradicional a
lo que se espera de un estudiante en línea.
El estudio en línea elimina ciertas barreras que tienen
algunas personas para estudiar, sobre todo en cuanto a los problemas de
movilidad, sin embargo también plantea “nuevos retos y desafíos para todo aquel
que aspire a convertirse en estudiante en línea”. Este tipo de estudio se
relaciona con lo que hoy se conoce como modalidad “abierta y a distancia”.
Tiene antecedentes:
1.
En la enseñanza por correspondencia, que creció
con la facilidad de impresión y de correo. Fue de carácter unilateral.
2.
En la enseñanza multimedia surgida en los años
60 cuanto la tecnología hizo posible la comunicación telefónica y el uso de
televisión y otros medios.
3.
En la telemática a partir de los años 70 en que
las telecomunicaciones hicieron posible la comunicación inalámbrica y a
distancia.
4.
Enseñanza colaborativa surgida a partir de 1990
con el internet. Permite la interacción y la gestión. Los profesores son guías
y existe intercambio de información.
La educación en línea y ahora virtual, cambia algunos paradigmas
de la educación. No puede existir la sumisión ni la educación pasiva. El estudiante
deja de ser alumno pues es parte activa de su aprendizaje, pues cuestiona,
procesa.
Este cambio
implica ciertas características en el estudiante: proactividad; compromiso;
conciencia de actitudes, destrezas y habilidades mediante estrategias; actitud
para trabajar en entornos colaborativos; metas propias; aprendizaje autónomo y
autogestivo.
Al ser
dichas características no comunes en la sociedad actual, esto implica numerosos
retos comunes en la educación tradicional: dejar aprendizaje dirigido, evitar
memorización, dejar entornos competitivos, procurar gestión del tiempo,
adquirir destrezas comunicativas.
Y por
supuesto que también hay mitos: que es fácil, que no hay que leer y que uno es
un ente desconocido.
Opinión.
La educación en línea cumple un papel importante en la
adaptación a una nueva situación demográfica. Años atrás las familias eran
numerosas y se integraban desde que los padres eran muy jóvenes, con esto no
concluían sus estudios por integrarse al trabajo. Por otro lado las ciudades
comenzaron a crecer de forma gigantesca y hay quienes utilizan hasta 6 horas para
trasladarse a su trabajo (o escuela). Pero con estos problemas también llegó la
solución, pues el internet elimina hasta cierto nivel las distancias. Además,
el momento actual de internet lleno de recursos gratuitos lo hace aún más
apropiado para el estudio. Esto no deja de significar un problema pues hoy en
vez de falta de información existe saturación y requiere de técnicas la
selección de la misma.
Todo lo anterior permite que la educación a distancia sea
toda una oportunidad y que resulte una tontería no aprovecharla. La educación a
distancia iguala oportunidades en la medida de lo posible. El compromiso del
estudiante debe ser mucho mayor, pero es lo menos que se podía pedir ante la
oportunidad.
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